Crecí entre libros, relatos familiares y personajes fascinantes dignos de la mejor literatura o cualquier serie de Netflix. Estudié comunicación porque quería aprender a contar historias que importan y que transportan. Pasé por publicidad, relaciones públicas, política y estrategias digitales hasta entender que todo, desde una marca hasta una conversación espontánea, se define por la forma en que se cuenta.